 EL PODER Y LA JUSTICIA por Braulio Jatar Alonso
MORS TUA VITA MEA (TU MUERTE ES MI VIDA) 13/05/2004 Una caza despiadada en el mundo político y comunicacional, ha inundado al país de conductas rellenas de maldad, con la no oculta intención de humillar con sádico placer al adversario. Mors tua vita mea , parece ser el principio que rige las actuaciones de muchos en un ambiente de nauseabunda degeneración política. No podemos sino rechazar, el que se degrade el accionar político de tal forma que se pueda llegar al horror de justificar la presencia de grupos armados extranjeros, con la intención de actuar violentamente en contra de bienes y personas en nuestro país. El suelo patrio invadido por grupos de extranjeros uniformados, requieren de toda nuestra atención. Quienes en el mundo político y comunicacional se empeñan en ridiculizar tan grave hallazgo, no solo atentan contra los intereses del país, sino que se colocan en un sospechoso plano con peligrosa inclinación hacia la traición de la patria. Aquellos que desde hace años ha denunciado la presencia en Venezuela de guerrilla colombiana, tienen la obligación moral de repudiar la presencia de paramilitares en nuestro suelo. No es posible en respeto a la mas elemental ética, el justificar un reclamo sobre la base de una especulación, carente hasta ahora de confirmación, en contraste con la presencia física de decenas de colombianos confesos, portando uniformes del ejercito venezolano. Mors tua vita mea, es un accionar monstruoso que obliga a los venezolanos y extranjeros de buena voluntad a dar un paso firme hacia delante; de tal forma que no quede espacio para la duda o el titubeó. La importación de la violencia tiene que contar con un país unido. Nos preocupa que bajo el principio “mors tua vita mea”, se pretenda deshumanizar al adversario político de tal forma que se permita el justificar hasta el asesinato. Debemos ser sinceros, cuando se despersonaliza al contendor se busca justificar cualquier actuar en su contra. Ese venezolano, tiene madre, familia, amigos y muy posiblemente hijos que llorarán la muerte de su padre aun después de que el odio se desvanezca. Quienes aupan o instigan de diversas formas e inclusive bufan con el asesinato del Presidente Chávez, merecen el repudio de todo el país y ser juzgados con todo el peso de la ley. Igual trato y conducta debe recaer sobre quienes consideran el aniquilamiento físico o moral de los adversarios del Presidente de la república. El Presidente Chávez tiene que reflexionar. Su acción política de agresión verbal en contra de sus adversarios debe cambiar. Por su parte, sus adversarios en el mundo empresarial, comunicacional y político tienen que enmendar en sus gravísimos errores al pretender y convertir al país, en un campo de guerra en donde desde el golpe de estado de abril, pasando por el paro alimentario y petrolero de diciembre, hasta llegar a los “guarimberos”, han sido irresponsablemente justificados, auspiciados y protagonizados por opositores desencajados. Mors tua vita mea, es una horrenda conducta que busca darse vida a través de la muerte o desaparición del antagonista. Los “paras” son terroristas de rango internacional. El degollamiento de uno de sus propios miembros conforme al cadáver encontrado en las cercanías de la hacienda Daktari, es una pequeña muestra de su maléfica forma de actuación. No cuenten con el grueso de los que habitamos este país, para reírnos de algo tan grave como la muerte a manos de asesinos. No tenemos vocación de tontos, como para hacerles el juego a terroristas que han cometido todo tipo de crímenes incluyendo la tortura, el asesinato, el tráfico de drogas entre otras menudencias. Mors tua vita mea, empieza con una muerte que, bien podría ser la suya. Otra locución latina nos advierte lo grave de la situación: “Apes ferae, rusticae”: Las abejas salvajes están en el campo. |